El Parmigiano-Reggiano está intimamente ligado a las tierras en las cuales es producido. Esta marca sinónimo de calidad es dada sólo a la producción que se hace en una precisa área geografica del norte de Italia. En una porción de la planicie Padana y de las colinas del los Apeninos, en las provincias de Parma, Reggio Emilia, Modena, Bologna y Mantova a la derecha del río Reno y al sur del curso de río Po. Una tierra donde conviven tradición y modernidad, cultura campesina y moderno desarrollo. Una tierra de gozo y rica de historia que gracias a sus características ha podido transmitir de generación en generación la tradición de Parmigiano-Reggiano que sobreviviendo y mejorando en los siglos ha llegado a la inimitabile perfección que todos pueden apreciar en nuestro producto. Solo en estas ciudades ricas y prósperas donde junto a las empresas agrícolas y a las queserías nacen potentes firmas como los automoviles Ferrari, Lamborghini, y Maserati o las motos Ducati, pero donde el medio de transporte mas amado es aùn la bicicleta, podía sobrevivir un sistema de producción artesanal que considera la perfección y la unicidad del producto como principal objetivo.